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lunes, 20 de marzo de 2017

“En ese At… equiza de naranjos en flor…”

“En ese At… equiza de naranjos en flor…”

El periodista Estadounidense T. Philip Terry para el año de 1909 describe a los rancheros de la región fuertemente armados, con revólver en fundas adornadas de plata o bien, con rifle o “sable”, la “omnipresente” reata espléndidamente enjaezada; ya preparada tanto para arrastrar un hombre desprevenido desde el caballo, como para frenan la carrera de un novillo. A pesar de que los días de bandidos que despojaban de todo a las personas, solamente dejándoles un papel periódico para taparse, según Terry, había pasado a la historia. También señala que en las haciendas adyacentes a Atequiza se “producen naranjas deliciosas” 12

            Año de 1912, Harry Alverson Franck, estadounidense, conocido como “el príncipe de los vagabundos” hombre culto, autor de 29 libros, viajero; procedente del “Niagara Mexicano”, es decir, el Salto de Juanacatlán, aborda el tren en el Castillo con destino a Atequiza, donde unos vendedores bien tapados con sus sombreros le recomendaron tomar una diligencia o rentar un caballo para Chapala, finalmente se decide por la diligencia que califica como “antigua sacudidora de huesos”, de color rojo, con “enormes pieles a manera de resortes” llena de excursionistas hasta en el techo, que iban al “principal balneario del interior de México”; y nuevamente aparecen los naranjales en la vida cotidiana de Atequiza: 13

“Yo preferí con mis propias piernas, por un camino fácil que corría entre naranjales al somnoliento pueblo de Atequiza. Las naranjas sin semilla que ahí se producían eran vendidas en la estación, y comparadas con las de California, estas últimas eran pigmeas. Llegando a Atequiza, a través de una de sus puertas de piedra desmoronándose, el camino se extendía sobre su plaza, polvorosa y soleada para después contraerse otra vez hasta convertirse en un sendero ancho y sinuoso, subiendo gradualmente al pie de los montes cercanos […] Desde le punto más alto se apreciaba una bonita vista de Atequiza, la vía del tren y el amplio valle casi hasta Guadalajara […]


  





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12 José Ma. Murià, Angélica Peregrina. Viajeros Anglosajones por Jalisco, Siglo XX. INAH; México, DF 1992, pp 305, 315

13 Ibídem pp. 355, 364-366


imagen de         Archivo General de la Nación. Departamento de Información Gráfica. Propiedad Artística y Literaria, CBW: Jalisco, Habitación y Vivienda, No. 36. Año 1905 “630. Corredor de la Hacienda de Atequiza” [foto de Charles B. Waite, tamaño: 20 X 13 cms. “630. Corridor. Hacienda de Atequiza Jalisco. Waite Photo”]