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martes, 21 de marzo de 2017

EL EJIDO ATEQUIZA

EL EJIDO ATEQUIZA


Tramite y Represalias

La usurera postura del Banco Nacional de Crédito Agrícola para con los colonos, fue la principal causa de que se pensara en la creación de un ejido para Atequiza. Don Margarito Flores Torres, relata en una entrevista de 1990, por alumnos de la ENRA, como fueron a groso modo, los antecedentes de este evento crucial en nuestra microhistoria:

“ ‘Yo me sentía satisfecho por haber adquirido mis dos lotes con los que me alcanzaba a pagar todo y me sobraba aún para ir progresando. El error de mis compañeros de ese entonces, fue el hecho de haber adquirido sólo un lote, con el que algunos de ellos ‘empenas’ alcanzaban a salir; sin deber nada, pero sin ganancias. Algunos otros definitivamente les resultaba ‘incostiable’.

En base a esta situación, todos deseaban tramitar para que estas tierras se convirtieran en ejido.

‘Por mi situación en particular de ese entonces, que era costeable, no me interesaba unirme a dicho movimiento, pero tuve que acceder debido a que yo formaba parte con ellos de una comunidad de colonos.’ ” 1

            La solicitud de tierras se turnó a la Comisión Local Agraria el 26 de julio de 1932 para iniciar los trámites y fue publicada en el periódico oficial del Gobierno del Estado, el 18 de Octubre del mismo año; contó con un listado de 967 habitantes, de ellos 298 jefes de familia, varones mayores de 16 años de edad, se hizo una minuciosa revisión excluyéndose a los que no eran agricultores y no tenían la vecindad exigible en el caso, y a los que estaban incapacitados por su edad; de aquí se obtiene un total de 218 individuos con derecho a parcela ejidal, misma que sirve como base para la resolución. El terreno contaba con un número aproximado de 5000 hectáreas de las cuales, 3000 eran de riego por gravedad y bombeo, el resto era de temporal y agostadero. Las tierras a tratar iban de el arroyo de Atotonilquillo, hasta cerca de Cajititlán; y del río Santiago hasta la falda del cerro de San Francisco. 2

Estando el movimiento en su apogeo, comentaba don Margarito Flores:

“No todo se logró por medio de trámites, hubo represalias para los que encabezaban la contienda. Y como me encontraba entre ellos nos tocó toparle a lo que viniera” 3

Ramón Daza Madrigal, representante del Banco, peleó por los intereses del mismo en la Comisión Local Agraria, apelando que eran tierras de colonos y peones acasillados. Y los involucrados a favor del ejido fueron hostilizados llegando a golpearlos o encarcelarlos por parte del Banco. 4


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1 Monografía. Atequiza, Jal. 4° Grado “A” Escuela Normal Rural “Miguel Hidalgo”, 1990, p. 25
2 Documentos Básico del Ejido de Atequiza citados por Delgadina Martínez García, Roberto Covarrubias Ortiz. Monografía de Atequiza. Universidad Pedagógica Nacional. Zapopan, Jal. abril 1998, pp. 23-24
3 Monografía. Atequiza, Jal. op. cit.
4 Fernando Pozos Ponce. El impacto de la industrialización en las comunidades rurales. El caso de Atequiza, Jalisco (1920-1980). Universidad de Guadalajara, 1987, p. 29
En 1933, deja de actuar sobre la hacienda el Banco Nacional de Crédito Agrícola. Se le deja una parte de terreno y las fincas, denominándose como pequeña propiedad, las que fue vendiendo poco a poco a diferentes personas. 5 En ese año el Coronel Martín Esparza, amigo de don Margarito Flores, lo presenta personalmente con el Gral. Lázaro Cárdenas del Río el cual al ver la situación, le dijo a don Margarito: “Esconde el mono y la cabeza haber donde la pones por que en éstas situaciones se arriesga mucho” 6


“La Tierra Es de Quienes la Trabajan”

Finalmente, la resolución ejidal fue dictada por el gobernador del estado de Jalisco –  Sebastián Allende – el 29 de mayo de 1933 7; y el 28 de diciembre de 1933 el ejido fue dotado con 555.73 hectáreas de riego por gravedad, 144.04 hectáreas de temporal de segunda, incluidas también 77.95 de agostadero como equivalente del terreno de riego y 218 más de agostadero que fueron entregados en 1934 según  Pozos Ponce) 8 Sin embargo, los Documentos Básicos del Ejido de Atequiza aseguran que en dicha repartición que se aprobó el 27 de agosto de 1934, firmada por el presidente de la República Abelardo Luis Rodríguez Luján, fueron 1502 hectáreas, de las cuales eran 796 de riego, 160 de temporal, incluyendo la parcela escolar y 546 de agostadero para cría de ganado. 6

Entonces la primera dotación ejidal para Atequiza en 1934 fue (en hectáreas):

Tipo

Según Pozos Ponce

Según los Documentos Básicos del Ejido de Atequiza
Diferencia
Riego (bombeo y gravedad)
555.73 + 77.95
796
162.32

Temporal

144.04
160
15.96
Agostadero
218
546
328
TOTAL
995.72
1502
506.28

El primer Comité Ejidal, colindantes y autoridades que firmaron en la primera etapa de entrega de las 1302 hectáreas recibidas del Ejido de Atequiza fueron: 10
Comisario Ejidal: Julián Sandoval
Tesorero: Marín Gómar
Secretario: Melquiades Briseño
Contador de la hacienda: Eladio García Peña
Comisario de Atotonilquillo: Emilio Mora
Comisario de la Policía de Atequiza: Angel Carrillo
Ingeniero Auxiliar: Pedro Guerrero
Presidente del Comisariado de Atotonilquillo: Ramón Mozqueda
Primer Suplente del Comisariado de Atotonilquillo: Estanislao González
Ingeniero Auxiliar: Francisco Arevalo B.


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5 Delgadina Martínez, Roberto Covarrubias op. cit. p. 14
6 Monografía. Atequiza, Jal. op. cit.
7 Documentos Básico del Ejido de Atequiza op. cit. p. 24
8 Fernando Pozos Ponce op. cit. pp. 29-30
9 Documentos Básico del Ejido de Atequiza op. cit. p. 24
10 Ibídem pp. 24-25
            “Los nuevos ejidatarios protestaron ante esta dotación; sin embargo, no obtendrían respuesta sino hasta 1935, cuando el presidente Lázaro Cárdenas firmó la Resolución Presidencial que dotaba al ejido con 1,502 hectáreas que se tomarían integras del Fraccionamiento, de la siguiente forma: 70 hectáreas de riego, 160 hectáreas de temporal y 546 hectáreas de agostadero” 11 según Pozos Ponce. Por su lado, los Documentos Básicos del Ejido dicen que el 22 de julio de 1935 se recibieron solo 200 hectáreas faltantes. 12

            Observación:
1)      La suma de 70 + 160 + 546 = 776 has.
2)      Las cifras “160”, “546” y el total de “1502” aparecen en la primera repartición de 1933

El Comité que recibió la nueva dotación de tierras y las autoridades de entonces que firmaron fueron: 14
Lic. Lauro G. Caloca
Delegado Municipal: Plutarco Pérez
Presidente Municipal [¿?]: Margarito Flores Torres
Representante del Banco Agrícola: Félix Michel Flores
Profesor de la Escuela Rural: Jesús López Durán
Pte. del Comisariado Ejidal de Ixtlahuacán de los Membrillos: Adalberto Flores Zaragoza.

Hay versiones que dicen que estas tierras se llamaron en 1930 “Ejido Lázaro Cárdenas”, la fecha apunta a ser incorrecta ya que el ejido como tal fue declarado hasta 1933-34. Pero en una entrevista al hijo de don Margarito en 1998, se da a conocer que el ejido se llamaba “Emiliano Zapata”15 nombre que persistió hasta nuestros días.


            La Capilla, Cedros y El Rodeo también se dotaron de tierras, total que de 1934 a 1937 el Fraccionamiento perdió 2,849 has., es decir 55% de su superficie original en 1926, quedando 102 colonos en tan solo 2,243 has. y por añadidura, dos tipos de tenencia de tierras: las ejidales y la pequeña propiedad de la colonia, en la que cada uno de los colonos poseía un promedio de 14.7 has. de riego y temporal; a la par de los 159 ejidatarios de Atequiza  con un promedio de 4.7 hectáreas de riego y una de temporal donde se sembraba principalmente el trigo y que habían sido expropiadas al Banco en terrenos que no tenían contrato compra—venta; el agostadero fue comunal para que pastaran los animales de tiro. A pesar de la creación del ejido, aún quedaron 59 personas sin tierra por insuficiencia. Tanto los colonos como los ejidatarios tenían un rezago productivo: los primeros tenían que seguir pagando sus terrenos y dependían de Banco para llevar adelante la siembra; los segundos tenían su tierra, pero ningún capital para explotarla. Hasta que Lázaro Cárdenas creó en 1936 el Banco Nacional de Crédito Ejidal, el ejido de Atequiza obtuvo entonces crédito refaccionario para comprar una trilladora fija, un tractor con arado y rastra, seis carretas, 100 yuntas de bueyes y 150 mulas. 16





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11 Fernando Pozos Ponce op. cit. p. 30
12 Documentos Básico del Ejido de Atequiza op. cit. p. 25
14 Documentos Básico del Ejido de Atequiza op. cit.
15 Delgadina Martínez, Roberto Covarrubias. op. cit. p. 95
16 Fernando Pozos Ponce op. cit. pp. 30-32
            La primera siembra, después de obtener las herramientas, se hizo colectiva, pero después por malos entendidos en la repartición de ganancias se hizo parcelaria; el trigo cosechado se vendía al molino Germania de Guadalajara, el cual pagaba al Banco Nacional de Crédito Ejidal lo correspondiente a la anualidad del crédito refaccionario y el monto del avío, y entregaba el sobrante a los ejidatarios, así sucedió hasta el año de 1941 que terminaron de pagar su crédito. Sin embargo no todo fue “miel sobre ojuelas”, pues aveces el trigo se reducía en su calidad con la lluvia y por ende, su precio; esto, aunado con la inestabilidad del precio del trigo entre 1934 y 1940, alcanzando apenas para vivir sin capitalizar lo suficiente. 17


Para Sacarle Jugo al Trigo


            “En 1936 se instaló el molino de trigo en Atequiza […] dos años más tarde logró captar todo el trigo de los ejidatarios y se comprometió, mediante un convenio con el Banco Nacional de Crédito Ejidal, a darles crédito de avío y a recoger los pagos que estos tenían que hacer a la misma institución”18 “Durante los primeros 25 años de la fundación del ejido, la única fuente de crédito con la que contaban los campesinos para trabajar las tierras, fueron las que proporcionaron los hermanos Mauricio y Gregorio Orozco Saínz, en ese entonces dueños del molino de ésta localidad” 19 “Este resultó un buen negocio para el dueño del molino, puesto que en 1937 el presidente Cárdenas nacionalizó los ferrocarriles y con ello se bajaron las tarifas de transporte. De este modo, Orozco molía el trigo ahí mismo, utilizando mano de obra del lugar, lo que significaba un pago menor por la fuerza de trabajo utilizada, en comparación con los molinos de la ciudad. Así, enviaba su harina a Guadalajara y podía competir con los otros molinos, por que sus costos de producción eran menores” 20 Los patrones fueron buenas personas ofrecían un salario decoroso en aquella época y diversas prestaciones; a decir, del porfesor Gabriel Morales: “A mi me consta por que mi padre trabajó para ellos toda su vida” 21

            El Banco Nacional de Crédito Agrícola seguía administrando los lotes que tenía como de compra—venta, pendiente del mantenimiento del sistema de riego, lo cual ocasionó diversos conflictos con los ejidatarios, pero ya no era lo mismo, el Banco había perdido autoridad económica y política para con el Ejido, además don Margarito Flores Torres – mencionado por Pozos Ponce – era el presidente ejidal y el comisario político de Atequiza. Ahora que los colonos seguían atados a la cobranzas del Banco, los colonos expusieron su problema económico a Lázaro Cárdenas y respondió inmediatamente, pues ahora los pagos de la tierra los harían ya no en pagos oro sino en plata, las hectáreas pues quedaron en cotizaciones de $250.00 plata por hectáreas de riego de primera, $150.00 plata la de temporal y $25.00 plata la de agostadero, favoreciendo las posibilidades de mejora para la colonia. El Banco dejó de cobrar a la colonia hasta 1947, cuando se constituyó la Unión de Colonos.  22 “En el año de 1938, debido al brutal abandono físico y moral que el municipio de Poncitlán ejercía en esta agencia municipal. El líder agrario Don Margarito Flores, promueve y logra la separación de Poncitlán y la anexión a Ixtlahuacán de los Membrillos” 23
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17 Fernando Pozos Ponce op. cit. pp. 32-33
18 Ibídem p. 16
19 Monografía. Atequiza, Jal. op. cit. p. 26
20 Fernando Pozos Ponce op. cit. p. 33
21 Gabriel Morales Valdivia. Entre la Cantera y El Agua. Monografía de Atequiza, Jal. Guadalajara, agosto de 1991, s. p.
22 Fernando Pozos Ponce op. cit. pp. 33-34
23 Monografía. Atequiza, Jal. op. cit.
            En las cosechas de 1937 a 1939 bajó la producción triguera en el país; la región Chapala—Zamora (en la cual se inscribe Atequiza) se registró un cambió tan radical como que en 1931 produjeron 30,790 toneladas y en 1937 solamente 16,967; al bajar la producción aumentó el precio y para 1938 costaba $189.00 la tonelada, incrementando 7.5% respecto a 1934. Ese año los colonos se colocaron en una condición más favorable que los ejidatarios. Sin contar a los jornaleros agrícolas, que eran alrededor de 50 personas, cuya única posesión era su fuerza de trabajo, entonces el Ejido propuso dotarlos de tierra, misma que no se llevó a cabo, por que Cárdenas dejó el poder (1940) y junto con él, se fue el predominio de la concepción campesina en la Reforma Agraria. 24

            “El ejido de Atequiza para 1940 había perdido la capacidad de pago para cubrir la deuda que tenía con el Banco Nacional de Crédito Ejidal. La respuesta de este Banco fue cerrar los créditos para este ejido; sin embargo, Mauricio Orozco, con el objeto de que siguieran sembrando trigo, continuó dándoles crédito de avío, mismo que después de ese año tuvo la capacidad de extender a los colonos que lo desearan. De este modo, el molino pudo concentrar más trigo y ampliar sus operaciones de molienda y comercialización, y con ello sus ingresos.” 25


Desplome de la Potestad Bancaria

            Al fundar el Banco la colonia, se comprometió a manejar y cobrar por los servicios de infraestructura para el funcionamiento de las tierras en un periodo no mayor de cinco años en 1927, este se había extendido hasta 15 años más de lo acordado, esto por que el Banco siempre argumentó el no haber vendido todos los terrenos del Fraccionamiento. En los contratos del 32, la institución se comprometió a dejar en manos de los colonos la infraestructura agrícola cuando estos cubrieran el 50% del pago total de sus terrenos; al fin, el 20 de noviembre de 1947 el Banco cedió a los colonos el sistema de riego, la planta generadora de energía eléctrica y las dos trilladoras fijas. En esta situación, los habitantes de la colonia organizaron la “Unión de Colonos de Atequiza y La Capilla A. C.” que cuidaría los interese comunes de sus integrantes, el 8 de enero de 1948. El sistema de riego proveía de agua a 3,500 hectáreas, la planta eléctrica que surtiria de electricidad a Atotonilquillo, El Rodeo y La Capilla; así como al sistema de bombeo. El agua se distribuyó en los ejidos de Atequiza, Atotonilquillo, La Capilla y El Rodeo. Muchas veces los colonos tuvieron problemas con los ejidatarios respectivos por que no les pagaban el agua que ascendía a $5.50 por hectárea, ni limpiaban los canales con regularidad, lo cual ocasionaba que les enviaran el agua de manera escasa o inpuntual. Los colonos fueron concesionarios del agua hasta que en los cincuenta se amplio el canal para llevar agua a Guadalajara renunciando también a los 4m3/seg para la planta de luz y a los 1.306 m3/seg para el molino, las negociaciones duraron seis años y entonces la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y la Comisión Federal de Electricidad se hicieron cargo del riego y la energía producida. Pero no fue formalizado hasta el 24 de junio de 1970. 26





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24 Fernando Pozos Ponce op. cit. pp. 35-37
25 Ibídem p. 39
26 Ibídem pp. 40-42


El Campo Atequicense Alrededor de los 50´s


En 1943 , el ejido solicitó su ampliación, argumentando el crecimiento de la población, pero no obtuvo respuesta favorable. En 1947 se comenzó a utilizar fertilizantes tales como los producidos por Guanomex aumentando los rendimientos por hectárea; se llegó en 1950 a 716.65 kgs./ha, mientras que la cosecha del 40 había sido de 607.25, esto significó un 15.25% más. Para 1956 el uso del fertilizante se había generalizado. Sin embrago, a pesar del aumento de ingresos en producción había descensos en el precio, provocando que muchos ejidatarios rentaran su tierra, otros vendieran sus derechos ejidales y emigraran a ciudades como Guadalajara, que en esos años registró un gran aglutinamiento. Los agricultores entonces tuvieron que comprar más maquinaria para ayudarse en las labores, el municipio registró un descenso poblacional a fines de los 50 en un 12.90 % debido a la emigración. Uno de los importantes compradores fue Cyanamid de México S. A., quien adquirió 100 hectáreas correspondientes al terreno de colonos llamado ‘La Florida’ e inició la construcción de la empresa absorbiendo mano de obra del campo debido a los mejores ingresos que ofrecía. Algunos ejidatarios, que sufrian peores condiciones que los colonos dejaron de sembrar sus tierras, de 1950 a 1960, 313 hectáreas se dejaron de cultivar, numero que incremento a pesar de que el presidente Adolfo López Mateos les condonó la deuda a los ejitarios que tenían con el Banco Nacional de Crédito Ejidal, pero bajaron los precios de las cosechas; un ejemplo de 1970 es que en la obtención de sorgo por ejidatario con sus 5.7 hectáreas promedio, llegó a ser de $783.16 por cada una; así llegaban a tener $12.23 de ganancia diariamente para la manutención de la familia, cifra que no llegaba ni a la mitad de lo que Cyanamid pagaba en el lapso. 27