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lunes, 20 de marzo de 2017

Atequiza, Deutschland

Atequiza, Deutschland

De los años 1926-29, el presidente Calles prohibió el culto católico, lo cual desató la guerra más sanguinaria de México independiente y en la cual, cuentan nuestros abuelos, se perdieron vidas de atequicenses anónimos que se lanzaron a las legiones que al unísono gritaban “viva Cristo rey”. Atequiza era una hacienda muy devaluada, y este conflicto la viene a sumir más en la quiebra económica, González Navarro muestra la dificultad diciendo que la “guerra cristera aumentó las fuertes deudas de las comunidades agrarias con el Banco Nacional de Crédito Agrícola: 152 comunidades adeudaban 560 044 pesos, inclusive la contribución federal. La hacienda de Atequiza pasó de la Caja de Préstamos al Banco Nacional de Crédito Agrícola, aunque pagó 13,314 pesos todavía debía 173 434, incluyendo la respectiva contribución federal” 4

Unos “pocos habitantes de la hacienda de Atequiza y La Capilla participaron en la colonia, lo mismo que otros inmigrantes de los poblados aledaños y del interior del estado, así como de algunas entidades, como Zacatecas, Michoacán, Durango, Guanajuato y Puebla entre otras” 5 Algunos, de los muchos que adquirieron lotes fueron: Severo Flores, Francisco Flores; Ignacio y Juan Flores; Tranquilino Ramírez, Refugio Vaca y Margarito Flores. Posteriormente estas tierras se vieron afectadas por la Reforma Agraria que tanto luchó por la formación del ejido. Este movimiento fue originado principalmente por los que en ese entonces adquirieron los mismos. 6

Sobre los colonos germanos, he aquí el relato de Fernando Pozos Ponce:
“Sin embargo, algo de llamar la atención fue la llegada de un conjunto de familias alemanas, que deseaban participar en la colonia. Su presencia aquí sería difícil de explicar de manera precisa, pero aparentemente había dos razones básicas que nos ayudarían a entender este fenómeno: por un lado, la situación económica tan aguda que vivía su país en esta época de entreguerras [devastación por la primera guerra mundial]; por otro, el hecho de que en 1924 el cónsul alemán
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3 Ibídem p. 19
4 Moisés González Navarro. Cristeros y Agraristas en Jalisco (Vol. 2). El Colegio de México, México D.F. 2000, p. 501
5 Fernando Pozos Ponce op. cit. p. 20
6 Monografía. Atequiza, Jal. 4° Grado “A” Escuela Normal Rural “Miguel Hidalgo”, 1990, p. 24
en México, Ernesto Gelner, difundió la noticia en ese país de la posibilidad de adquirir terrenos en México, a bajo costo y adecuado para la agricultura. Esta propuesta se apoyaba en la disposición dada en 1921, por el presidente Alvaro Obregón, que facultaba a la Secretaría de Agricultura y Fomento, para que subvencionase a los inmigrantes extranjeros con el importe integro de su pasaje, dentro de la República y para el pago del 50% del costo de transporte de sus bienes. De esta manera, se fraguó una alternativa vital para algunas familias alemanas.

Ante esta oportunidad, venden sus pocas pertenencias y en 1925 emigran a México más de 40 familias provenientes de diferentes estados de Alemania. Al llegar al país, se encuentran con que ese mismo año se había derogado el acuerdo de 1921, porque se consideraba que la colonización debía de hacerse con mexicanos. Esta nueva norma puso en dificultades a los inmigrantes, quienes ya no contaban con ayuda económica para su traslado. No obstante lo anterior, se logran establecer en San Antonio, poblado situado a unos kilómetros de Morelia, Michoacán.

[…] adquieren algunos lotes rústicos, en los que sembraron trigo, el cual por diferentes condiciones, no se desarrolló adecuadamente y por esto regresaron los terrenos. Algunos alemanes, ante este primer resultado negativo, se van a otros lugares del país; pero la mayoría se traslada a una hacienda llamada Barajas, que además era estación ferroviaria, cercana a Pénjamo, Gto. Aquí, contratan las tierras y se hospedan en el casco de la misma. Sin embargo, los resultados en la agricultura no fueron tan satisfactorios […] obligando a algunos a tomar la decisión de regresar a Norteamérica.” 7

            El Cónsul Gelner decide auxiliar a los compatriotas que se quedaron, en ese año de 1926 se formaron en México 200 colonias, con dos millones de hectáreas y 13,000 colonos. Aún quedaban tierras libres en el “Fraccionamiento de las Haciendas de Atequiza y La Capilla”. A Atequiza llegaron más alemanes en tren, con algunos caballos que habían comprado con el dinero que les dieron al regresar las otras tierras (a las que llegaron primero que Atequiza). 8

            Es así, que en los primeros meses de 1927 arribaron al fraccionamiento de Atequiza y La Capilla 26 familia de colonos alemanes, por acuerdo expreso del C. presidente de la República (Alvaro Obregón) 9 En 1927 “Según un memorandum anónimo el 14 de septiembre, los trabajos de Atequiza eran los más importantes que se habían realizado hasta ese momento: lotificación de parcelas de 30 hectáreas, fraccionamiento de lotes para construir 28 casas, reconstrucción de obras de riego, instalación de una planta generadora de 200 kilovatios y tres plantas de bombas, construcción de un camino de macadam de cuatro metros de ancho y 13 kilómetros de longitud [la antigua carretera], construcción de un salón para asambleas, escuela de niños y escuela de niñas, correos, telégrafos, campo deportivo y baños. Ya se habían establecido 25 [Pozos Ponce dice que fueron 26] familias de agricultores alemanes y 100 de mexicanos; a cada familia alemana se le entregaron 30 hectáreas cercadas, casa habitación, animales, aperos y útiles de labranza, siete millones de pesos en semillas y numerario. Las familias mexicanas recibieron cinco hectáreas, útiles y manutención mientras levantaban las cosechas. Se esperaba que con un pequeño desembolso se concluiría esa obra. Los alemanes recibieron seis veces más que los mexicanos.” 10
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7 Fernando Pozos Ponce op. cit. pp. 20-21
8 Ibídem p. 21
9 Idem
10 Moisés González Navarro op. cit. p. 495
            Durante el transcurso de ese 1927, llegaron diez familias más, este fraccionamiento les ofrecía ventajas mayores al ofrecer más terreno y casa habitación en los terrenos que ellos elegían, durante los trabajos de construcción de sus casa se hospedaron en la bodega de la Hacienda, que era el molino de trigo en desuso. 11



       Fot. Nestor Adrián Padilla Arias. Atequiza 2001.